Yo diría que hay que subir al Tor de noche y de madrugada y cuando se pone el sol. Quizá no a la hora del aperitivo, cuando temes que te encuentres en la cima un Carrefour. El Tor, que significa “colina” y que está en Glastonbury, al amparo de la New Age y del Patrimonio británico, es un emplazamiento perturbador, porque creo que uno se espera algo más y, sin embargo, el algo más, distinto de lo esperado, está allí, y no me refiero a las hábiles vacas que no se caen de donde uno cree que, de caerse, se partiría, si no la crisma, sí quizá un tobillo… bueno, un esguince. La subida reduce mucho su peligrosidad y también su encanto con la luz del sol.
Una vez en la cima, la torre destechada de San Miguel, tapón literal del Tor, para que no se escapen las almas del infierno, quizá el demonio mismo, le das vueltas, en número impar y sentido contrario al reloj, mientras pides que se te cumpla un deseo. Por el rabillo del ojo, puedes y debes ver Glastonbury en el mismo sitio donde debió estar desde los celtas, que tendemos a ver como la noche de los tiempos y no fue para tanto, pero, de cualquier manera, la torre y el pueblo son sobrecogedores.
A mi amiga, cuyo nombre no estoy segura de que ella quisiera ver aquí, le digo que se imagine un Tor digamos que en cualquier alto que le parezca alto a ella y una torre digamos que donde el Ayuntamiento haya puesto una farola en ese alto, y que le dé vueltas, 1 o 99 o 999, hasta dejar trenzado y bien atado su deseo. De no haber farola, a lo mejor es que tendría que reclamarla, porque un alto sin farola excuso decir que es como un jardín sin flores y una costa da morte sin faro, todo junto. Reclamemos la farola antes de darle vueltas, hagamos todo por sus pasos naturales. A lo mejor, por eso las vacas del Tor no tienen miedo, porque todos sus pasos son naturales. Y los míos debieron de serlo muy poco en mi primera subida, porque no dejé de fantasear con un despeñamiento mortal. No hay fotos de mi torpeza en aquella madrugada, pero sí de las vacas. Igual me animo y os las pongo, pero ya será otro día.
26 Julio 2008 a las 4:01 pm
Lo haré y con la fuerza de mi mente me situaré allí, en lo alto de la colina, junto al Tor misterioso y enigmático, cuya energía hará que mi deseo se cumpla.¿Tendrá tanto poder?. Gracias por pensar en mí.